COMPROMISO CON LA TAREA
Radha Burnier, ‘The Theosophist’, abril de 1991
A unque hay mucho trabajo por hacer, no hay suficientes miembros de la Sociedad Teosófica que oigan la llamada a trabajar. Trabajadores dedicados escasean a todo nivel, logias, Federaciones, Secciones y centros teosóficos. Quizás muchos que se afilian a la Sociedad Teosófica nunca llegan a comprender cuán profunda y esencial es la tarea de ella. Se afilian sin saber la profunda importancia de la fraternidad universal y los otros Objetos, desde el punto de mira de producir un cambio sicológico en la humanidad. Para los que se dan cuenta de la importancia real de la tarea, es natural volverse trabajadores.
No siempre comprendemos que la tarea teosófica no es como cualquier empleo ordinario. Uno no puede llegar con cualquier clase de condición. Así como en la mansión de un Gobernador los empleados no pueden vestirse y comportarse de cualquier modo, sino están obligados a mantener una norma en todo cuanto hacen, debemos considerar el trabajo de la Sociedad Teosófica como trabajo en el hogar de los Maestros. Debemos comportarnos con dignidad, dejar de ser negligentes o promover intereses personales.
No es suficiente para nosotros participar en programas de estudio, seminarios y cosas así. Eso no necesariamente le ayuda a una persona a ser un trabajador útil, pues existe un entrenamiento que es indispensable: el de autoadiestrarse. Está basado en la autoconciencia y conduce al autodominio. Ninguna cantidad de instrucción desde afuera califica a una persona que no quiere entrenarse ella misma, lo cual es lo que hace cuando se da cuenta de las cosas esenciales del trabajo a que se ha comprometido.
Cuando estamos comprometidos, aprendemos a hacer todas las cosas de la mejor manera posible. Nos presentamos donde es necesario, sin buscar crédito. Cuando la situación es difícil, no huimos, sino compartimos la responsabilidad hombro a hombro. El trabajador sabe que mejora con los sacrificios que hace. Vive feliz, y la ley kármica le trae las mejores recompensas porque él no busca premios.
Se ha dicho que cuando una persona desea algo con todo su corazón, lo consigue. El que ardientemente desea dinero lo obtiene en la encarnación siguiente si no en ésta. Pues el deseo atrae al objeto. Pero hay un tropiezo: si desea lo que no debe desear, le viene, pero con una sarta de problemas. Le viene el dinero pero con una ola de desagrados y ansiedades. De otro lado, el que desea con todo su corazón el bien de todas las criaturas y la sabiduría necesaria para producirlo, no sólo encuentra sabiduría sino la felicidad que la acompaña. Este debe ser el propósito del trabajador en la Sociedad Teosófica.
Habrá un paraíso en la tierra si la gente se vuelve suficientemente consciente. El paraíso no se hace con más aparatos electrónicos o entretenciones. Cuando haya menos del yo y más de amor y compasión, estaremos más cerca del paraíso porque las relaciones serán diferentes. Y esto es lo que la Sociedad Teosófica lucha por hacer real. ◙